Una
nueva excursión, la cuarta y última de este curso, el destino ha sido Fuente
Olula. La hemos desarrollado en el fin de semana, con pernocta incluida en
tiendas de campañas. La acampada era una actividad que llevábamos en mente desde
hace años en la Comisión de Aire Libre, pero debido, sobre todo, a la escasez
de sitios donde practicarla, no habíamos hasta ahora realizado esta actividad.
Llegamos
el sábado, a las seis de la tarde, al barranco de Fuente Olula. Con la ayuda de
los padres que nos acompañaron y con la colaboración de los niños, algunos de
ellos era su primera experiencia con las tiendas de campaña, montamos
rápidamente el campamento. Les estuvimos explicando a los niños que limpiaran
bien el terreno de piedras u otros elementos antes de plantar las tiendas, para
así evitar la incomodidad que producen cuando se está acostado y se te clavan
en cualquier parte del cuerpo.
Una vez
acomodados, realizamos un paseo para conocer el cercano albergue que nos
ofrecía aseos y refugio en caso de
lluvia.
Vistas las instalaciones, regresamos al campamento, donde los niños
estuvieron jugando un rato.
Antes de esconderse el sol iniciamos una pequeña
ruta por las inmediaciones del paraje para ir cansando a los enérgicos niños.
Cuando la desaparición de la luz solar nos obligo a encender las linternas y
frontales, emprendimos el regreso hacia el punto de partida.
Realizamos
la cena a la luz de las bombillas, que eran abastecidas por un grupo
electrógeno, del siempre previsor, Salva.
Una vez terminada la cena realizamos
unas fotografías nocturnas, actividad que gozó de buena acogida por parte de
todos los que quisieron participar en ella. Realizamos lo que se llama pintura
con luz, donde, como dice su definición, pintamos figuras, siluetas y esferas
ayudados de fuentes de luz.
Mediante la fotografía de larga exposición se crean
imágenes artísticas y artificiales, creando un escenario irreal. Una vez
explicado el concepto y tras hacer algunas pruebas de ejemplo, dejamos que
fuesen los niños los que diesen rienda suelta a la imaginación a la hora de
crear las imágenes.
Un grupo de espectros fantasmagóricos surgió de una bola de fuego mientras realizábamos las fotos.
Aquí tenemos el grupo más nutrido de mellizos de todos los coles de España, mediante dos golpes de flash y cambiando de posición a los niños, se consigue aparecer en dos lugares diferente dentro de la misma foto.
Después de esta nueva experiencia nos dispusimos a dormir.
El canto de un autillo, la más pequeña de las especies de búho existente en
España, nos acompaño durante gran parte de la noche, haciendo gala al nombre
del paraje, Fuente Olula.
Al alba la luz que penetraba en las tiendas de campaña nos sirvió como
despertador de los niños, excepto, de algunos remolones que habían demorado
demasiado la vigilia nocturna.
Desayunamos y nos dispusimos a recoger las
tiendas, cada grupo de niños desmonto y recogió sus bártulos, aquí no disponen
de los, en ocasiones, sobreprotectores papas y mamas que se lo hagan todo.
Entretanto, llegaron un grupo de padres con los que habíamos quedado que
nos acompañarían en la ruta.
Realizaron un recorrido circular,
bajando hasta llegar al Barranco de Aguas Verdes, al llegar a él, contemplamos
que este año circulaba más agua que en ocasiones anteriores. En la multitud de
charcos que íbamos encontrando dispersos
en el recorrido de ascenso del barranco, los niños se entretenían contemplando
los miles de renacuajos que poblaban estos humedales.
En la parte superior del
barranco se encuentra la pequeña Laguna de Aguas Verdes.
En una de las paredes
de tierra que rodea la laguna, Miguel Ángel, encontró la guarida de una falsa viuda negra, una
especie de araña capaz de matar a un ratoncillo con su picadura.
También
encontramos otros muchos bichos durante
el recorrido: lagartija colilarga, insecto palo, libélulas e infinidad de
mariposas que revoloteaban por los campos repletos de flores en esta época del
año. A destacar la capacidad innata que demuestra Miguel Ángel para encontrarse
los bichos más raros, un verdadero portento.
Aprovechamos la parada en la laguna para almorzar y reponer fuerzas, de aquí emprendimos camino de vuelta
completando la ruta circular que nos habíamos propuesto.
Al llegar a Fuente Olula, JT,
esperaba a los niños para plantearles un nuevo reto, la orientación con
brújula.
Los niños después de recibir las instrucciones y asesoramiento en el
manejo de la brújula, se encaminaban a realizar el recorrido para descubrir las
balizas que estaban dispersas en el paraje.
Tras la aventura que les supuso la
orientación, realizamos la comida, al finalizar esta, los niños realizaron
distintos juegos, mientras los mayores manteníamos una grata tertulia.

Regresamos a Yecla con la satisfacción de haber realizado todas las
excursiones previstas para este curso. Desde
la Comisión de Aire Libre nos despedimos
¡¡Hasta el curso que viene!!
Todas las fotos de la excursión.